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RESPALDO CLÍNICO

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Numerosas entidades gubernamentales y médicas alrededor del mundo recomiendan el consumo diario de 2 gramos de fitoesteroles para reducir el colesterol. A partir de estos lineamientos fue creado Cardiosmile, que además, permite agregar los fitoesteroles directamente sobre cualquier alimento, lo que constituye una innovación a nivel mundial.

Contamos con un estudio clínico realizado en la Universidad de Manitoba, Canadá, en donde pudimos demostrar que Cardiosmile no solo reduce el colesterol LDL en un 12% , sino que los triglicéridos en un 14% y aumenta el colesterol HDL en un 3% promedio.

Hay más de 200 estudios clínicos en donde se demuestra que el consumo de fitoesteroles contribuyen a reducir el colesterol. Además es posible combinar el consumo de fitoesteroles con otros fármacos tales como las estatinas o fibratos, lo que permite reducir las dosis de estos medicamentos y por ende sus efectos secundarios.

Enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo

Enfermedad cardiovascular es un término amplio, que se utiliza para describir una serie de enfermedades que afectan al corazón y vasos sanguíneos, tales como la presión arterial elevada, enfermedades cardíacas coronarias, infartos o accidentes cerebrovasculares. Las enfermedades cardiovasculares han presentado un aumento considerable en la población durante las últimas décadas, y de hecho son la primera causa de muerte a nivel mundial, junto con provocar un gran número de años de vida potencialmente perdidos. (Saini, 2004; OMS, 2015) Existen múltiples causas de alteraciones metabólicas y de enfermedades cardiovasculares, siendo los estilos de vida poco saludables factores que presentan una gran incidencia sobre estas alteraciones.

Una condición que considera varios de estos marcadores es el síndrome metabólico, que engloba a un conjunto de signos y síntomas de alteraciones metabólicas que determinan un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes, destacando intolerancia a la glucosa, hipertensión arterial, triglicéridos altos, colesterol HDL bajo y obesidad abdominal. Personas con síndrome metabólico presentan tres veces más probabilidad de sufrir un infarto cardíaco o una apoplejía y 5 veces la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. (Pack de la vida, 2015)

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¿Cuándo empezar a cuidarse?

En los Estados Unidos el promedio de edad para un primer ataque cardíaco en hombres es de 65 años, por lo que las personas tienden a pensar que las enfermedades cardiovasculares son algo que afecta sólo a la población mayor, pero entre un 4 y 10 % de los infartos coronarios ocurren antes de los 45 años. Es por esto que no se deben ignorar los síntomas por ser “muy joven” para sufrir alguna enfermedad cardiovascular. Esto es un recordatorio que la prevención debe comenzar temprano en la vida (Harvard.edu, 2009). Tomemos en consideración el siguiente caso (Helix, 2012):

  • Un hombre de 45 años con niveles sanos de colesterol y presión arterial, sin diabetes y no-fumador, tiene una probabilidad de sufrir un infarto de 1,4 % durante el transcurso de su vida.

  • En contraste, un hombre de 45 años con 2 de estos factores de riesgo elevados, tiene una probabilidad de sufrir un infarto o apoplejía de 50%.
    De hecho, comparados con personas que tienen al menos 2 factores de riesgo, las personas con un perfil de riesgo óptimo viven hasta 14 años adicionales libres de enfermedad cardiovascular (Wilkins, 2012). Es por esto que es importante que los jóvenes desde los 20 y 30 años sean conscientes de sus marcadores de salud cardiovascular, ya que es a esta edad que la placa arterial se empieza a acumular, siendo causante de infartos y apoplejías a edades más avanzadas (Helix, 2012). El momento para cuidarse, independiente de la edad, es ahora.

Correlación entre colesterol y enfermedad cardiovascular

La acumulación de colesterol en la sangre, más específicamente, el aumento de partículas de lipoproteínas en la sangre (Cromwell, 2007), llevan a la formación de placa en las arterias, lo que se denomina arteriosclerosis, lo que es el inicio a los problemas cardiovasculares. La correlación entre colesterol LDL, colesterol HDL, triglicéridos y riesgo de enfermedad coronaria está ampliamente demostrado, como así también el beneficio de mantener estos marcadores en niveles saludables. A modo de ejemplo en los siguientes gráficos se ve el efecto de los niveles de colesterol LDL sobre la incidencia de enfermedad coronaria y su relación en prevención primaria y secundaria.

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Modificando el estilo de vida

Pequeños cambios en el estilo de vida pueden generar grandes cambios en la salud cardíaca. Existen muchas formas de mejorar los perfiles lipídicos, y todas estas acciones son colaborativas en su naturaleza, de tal forma que mientras más de ellas se ejecuten, mejor:

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  • Dejar de fumar. Fumar es una de las actividades más dañinas para la salud; no sólo causa problemas respiratorios y cáncer al pulmón, sino que además aumenta la probabilidad de sufrir un infarto al miocardio, de hecho, entre 1 y 5 muertes de las muertes derivadas de enfermedades cardiovasculares se relaciona con el fumar. Para dejar de fumar es recomendable cambiar el hábito de raíz, identificando las razones y circunstancias que llevan a fumar, para luego de forma paulatina reemplazar esta actividad con otra.

  • Ser activo físicamente. Procurar ejercitar al menos 30 minutos cada día, combinando ejercicios de moderada intensidad (por ejemplo: caminar) y alta intensidad (por ejemplo: correr). Adicionalmente se pueden incluir ejercicios de fortalecimiento muscular. Una recomendación práctica es que la consistencia es mejor que la intensidad, es decir, armar una rutina a la cual sea fácil comprometerse, aunque no sea tan intensa al inicio, lo que permitirá crear el hábito de ejercitar.

  • Comer de forma saludable. Elegir comidas bajas en grasas trans y sodio, incorporar a la dieta suficiente frutas, vegetales y pescado, y limitar el consumo de bebidas azucaradas y carnes rojas altas en grasa, son todas acciones sencillas que permiten llevar una dieta más saludable. Asimismo lo es cocinar utilizando sólo ingredientes sanos y frescos, e incorporar Cardiosmile como parte de una rutina saludable.

Fitoesteroles y su mecanismo de acción

Los fitoesteroles son ingredientes alimenticios naturales presentes en plantas y se conoce desde la década de los sesenta que poseen la capacidad de reducir el colesterol LDL, según han reportado múltiples meta-análisis que el consumo diario de 2 gramos de fitoesteroles reducen el colesterol entre un 10 y 15% (Demonty, 2009; AbuMweis, 2008; Ras, 2013). Los mecanismos propuestos para la reducción del colesterol son (De Smet, 2012):

  • Compiten con el colesterol para su incorporación a la micela a nivel intestinal, lo que genera que menos colesterol entre a las células epiteliales del intestino delgado, llamados enterocitos.

  • El colesterol que alcanza a ingresar en los enterocitos debe ser esterificado para pasar a formar las lipoproteínas que luego van a la sangre. Los fitoesteroles compiten nuevamente con el colesterol para evitar este paso, inhibiendo una enzima denominada ACAT.

  • El fitoesterol, al no entrar en la sangre, es expulsado nuevamente al lumen intestinal. En este proceso, se expulsa también una cantidad de colesterol no utilizado.

Los fitoesteroles además tienden a co-cristalizar con el colesterol en el intestino, evitando que se incorpore en las micelas (Rozner, 2006), y recientemente se ha descrito además un mecanismo de secreción de colesterol directamente desde la circulación al lumen intestinal (De Smet, 2012).

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Terapias combinadas con fitoesteroles

Recientemente, la Sociedad Europea de Arteriosclerosis ha recomendado el consumo de fitoesteroles tanto de forma preventiva como en conjunto con otras terapias para la reducción del colesterol, así como también para niños y adultos con hipercolesterolemia familiar (Gylling, 2014). Terapia conjunta con estatinas: Las estatinas inhiben la acción de la enzima HMG-CoA reductasa, lo que inhibe la síntesis de colesterol. Como los fitoesteroles actúan mediante un mecanismo distinto, ejercen una disminución aditiva al efecto de las estatinas similar al observado en pacientes sin tratamiento de estatinas, es decir un efecto adicional en reducción del colesterol LDL entre 10 y 15%, lo que es superior al efecto de duplicar la dosis de estatinas (6%) (Gylling, 2014).

Terapia conjunta con ezetimibe: Si bien esta droga también inhibe la absorción de colesterol, lo hace mediante otro mecanismo, bloqueando el transportador NPC1L1 para la absorción de colesterol. Se vio en el estudio clínico más grande realizado a la fecha que la adición de fitoesteroles a una terapia con ezetimibe (2 gramos al día) redujo adicionalmente en un 8% la disminución de colesterol LDL (Gylling, 2014).

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Cardiosmile en comparación con otros fitoesteroles

Más de 200 estudios avalan a los fitoesteroles como reductores de colesterol, y así es como las entidades internacionales de sanidad alimentaria recomiendan su consumo. Pero es importante resaltar que no todos los fitoesteroles son iguales; existen los fitoesteroles ésteres, en donde los fitoesteroles han sido esterificados con un ácido graso y los fitoesteroles libres (es decir, libre de grasas). Cardiosmile es un fitoesterol libre de grasa cuyo tamaño de partícula se ha reducido a un tamaño óptimo para la reducción de colesterol y triglicéridos. Es por esto que, a diferencia de otros fitoesteroles, Cardiosmile es el único capaz de reducir no sólo colesterol, sino también triglicéridos de forma significativa. Asimismo, según se comprobó en un estudio clínico en el cual se comparó Cardiosmile con otros fitoesteroles, Cardiosmile redujo en un 50% adicional la razón de Colesterol Total : Colesterol HDL, que es un mejor predictor de riesgo cardiovascular (Amir Shaghaghi, 2014).

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REFERENCIAS

  • 1. OMS. 2015. Recuperado de: http://www.who.int/cardiovascular_diseases/en/
  • 2. Saini H et al. Can J Cardiol 2004; 365:1415-1428.
  • 3. Yusuf S et al. Lancet. 2004; 364:937-952.
  • 4. Pack de la vida. 2015. Recuperado de: http://www.packdelavida.cl/sindrome-metabolico/
  • 5. Harvard.edu. 2009. Recuperado de: http://www.health.harvard.edu/heart-health/premature-heart-disease
  • 6. Helix. 2012. Recuperado de: https://helix.northwestern.edu/article/lifetime-risk-heart-attack-or-stroke-higher-people-think
  • 7. Wilkins J et al. JAMA. 2012; 308(17):1795-1801.
  • 8. Cromwell W et al. J Clin Lipidol. 2007; 1(6):583:592
  • 9. Grundy S et al., Circulation. 2004; 110:227-239.
  • 10. O’Keefe JH et al., JACC. 2004; 43: 2142:2146
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  • 12. NIH MedlinePlus. 2012. Recuperado de:
  • 13. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/magazine/
    issues/summer12/articles/summer12pg6-7.html
  • 14. Demonty I et al., J Nutr. 2009; 139(2):271-284.
  • 15. AbuMweis S et al., Food Nutr Res. 2008; 52. DOI: 10.3402/fnr.v52i0.1811
  • 16. Ras R et al., Atherosclerosis. 2013; 230(2): 336-346.
  • 17. De Smet E et al., Mol Nutr Food Res. 2012; 56:1058-1072.
  • 18. Rozner S and Garti N, Colloids Surf., A. 2006; 282:435-456.
  • 19. Illingworth DR, Med Clin North Am 2000; 84, 23-42
  • 20. Gylling H, Atherosclerosis 2014; 232, 346-360
  • 21. Amir Shaghaghi, J.Funct.Food 2014, 6: 280:289.